viernes, 12 de abril de 2013




Es propio de la naturaleza humana tener cierta curiosidad o inquietud por saber anticipadamente lo que nos depara el destino. Tal vez la mayoría de las personas que recurren a un oráculo lo hacen movilizadas por ésta razón.

Existen variadas herramientas o técnicas que sirven y son utilizadas desde la antigüedad para vislumbrar ése futuro que se presenta tan enigmático e imprevisible por la simple deducción o el análisis racional. Puntualmente me he dedicado al estudio y práctica del Tarot, el I-Ching y la Numerología.

Pero...solamente sirven para vaticinar sucesos del futuro? o podemos encontrar respuestas mucho más profundas y enriquecedoras para nuestro aprendizaje de vida?
Considero que la frase de la citada película dice bastante, el primer impulso es mirar el futuro, pero a partir de allí se abre un abanico de posibilidades que nos permitirán realizar acciones que nos lleven a concretar lo que queremos que pase y ése es el misterio sobre el destino: hacernos conscientes de que hay ciertas cosas que dependen únicamente  de nuestras formas mentales, es decir, de lo que pensamos y que no estamos totalmente librados al azar porque el plan de Dios es perfecto. Todo es cuestión de una actitud mental positiva y de aprender a dirigir nuestra energía correctamente para lograr materializar nuestros buenos deseos.





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